Verdades a medias

Os confesare algo: disfruto pasando miedo. Eso no solo significa que sea un asiduo al cine de terror en general, sino que desde que recuerdo me ha gustado ver los documentales y demás programas relacionados con lo paranormal o esotérico. Y si, recuerdo no haber pegado ojo la primera vez que vi en televisión aquella supuesta y famosa autopsia del Caso Roswell, con aquella serie mítica Historias para no Dormir, bajo la tutela de Chicho Ibáñez Serrador, con Mon Santiso y La Otra Dimensión en Antena 3, grabando el programa para verlo a la luz del día debido a que en directo me resultaba directamente insoportable. Con las noches junto a Iker Jiménez y su Milenio 3 y mas tarde con Cuarto Milenio. Mil y una historias interesantes sobre lo desconocido, sobre aquello que iba mas allá de la razón, despertando mi curiosidad de forma exponencial a medida que iba creciendo.

Pero, de todas esas historias enigmáticas y sin una respuesta concreta, la que mas me llamo la atención entonces y de la que aun mantengo una especial predilección, es la muerte del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, el 22 de Noviembre de 1963, en las proximidades de la Plaza Dealey, en Dallas (Texas), a manos de Lee Harvey Oswald, o eso parece.

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Porque existen multitud de preguntas para pocas respuestas, demasiadas casualidades y carne de cultivo perfecta para teorías conspiratorias y falsos culpables. Por ello, cuando por fin cayo en mis manos la JFK: Caso Abierto de director Oliver Stone fue como algo caído del cielo. Tras ese primer visionado, aparte de quedarme estupefacto ante la calidad de lo que muestra, me puse en el lugar de aquellos norteamericanos que acudieron en la época al cine para ver la cinta de Stone, ya que, según bajo mi punto de vista, no deja títere con cabeza. El cineasta no tiene pudor ninguno en señalar con el dedo a los posibles culpables o en echar por tierra numerosas respuestas dadas por las altas esferas en el momento en el que ocurrieron los hechos.

Con una partitura a cargo del eterno John Williams (considero el tema Arlington uno de los mejores de toda la carrera del compositor), e insertando de una forma mas que notable ciertas imágenes y vídeos reales con otras ficticias, se consigue una cohesión durante las mas de 3 horas de metraje casi mágica. Nos hace trasladarnos a los años 60 durante los días posteriores al asesinato de una forma tan fácil que casi asusta.

Pero no todo queda en manos del realizador. Es necesario reseñar aquí a todo el plantel de actores escogidos para la tarea, pues todos y cada uno de ellos dan lo mejor de si para crear un espectáculo verdaderamente imperdible. De todos ellos, resaltan no sin esfuerzo un muy convincente Kevin Costner como el protagonista de la función, interpretando al Fiscal del Distrito de Nueva Orleans Jim Garrison, al camaleónico Tommy Lee Jones, y a Gary Oldman, interpretando a Lee Harvey Oswald, en el que pienso que es uno de los mejores papeles de toda su carrera, que ya es decir.

De todos los secundarios que hacen acto de presencia en esta JFK: Caso Abierto, entre los que destacan Kevin Bacon, Jos Pesci, Jack Lemmon, Walter Matthau o John Candy, me quedo sin vacilar un instante con el cameo de Donald Sutherland en la misma, donde en aproximadamente 15 minutos de metraje, Sutherland realiza un interpretación para el recuerdo, todo aquel que sepa de que hablo sabe que es verdad.

A destacar también la figura de Liz, la esposa de Garrison en la ficción, de la mano de Sissy Spacek, que nos hace ponernos en la piel de los numerosos ciudadanos que aceptaron sin ningún reproche la versión contada por el gobierno, según la cual un asesino solitario como Lee Harvey Oswald acababa con la vida de Kennedy por medio de tres disparos, usando un rifle de repetición de escasa calidad, a través de un follaje espeso y a unos 100 metros de distancia. Ese mismo sector de personas que, al igual que Liz, comenzaron a creer en la labor de Garrison tras la muerte del senador Robert Kennedy, pocos años después del asesinato de su hermano.

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Es evidente que todo esto no es mas que una de las múltiples formas de enfocar el asesinato de Kennedy, un conjunto de hipótesis que seguramente hagan reflexionar a mas de uno. Se puede compartir lo que plantea o no, pero no hay que negar la valentía de Oliver Stone al criticar con dureza dichos acontecimientos. Toda la información referente al magnicidio se haya clasificada en una cámara acorazada dentro de los Archivos de la Nación, y aunque es posible que jamás lleguemos a conocer la verdad de los hechos, siempre tendremos esta JFK: Caso Abierto para acercarnos una y otra vez a uno de los mas escabrosos episodios del siglo XX y de toda la historia reciente norteamericana.

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4 Respuestas a “Verdades a medias

  1. Ruth, es que para mi resulta francamente sorprendente que un director estadounidense reme de cara al viento como suele hacer Stone. Director norteamericano que no tiene reparo alguno en decir verdades, aun a costa del pensamiento mayoritario de su propio país, y mas en este tema de tabú en particular, uno de tantos, como ya le ocurrió con Platoon. 🙂

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