Microcríticas: Salvador (Puig Antich)

Muy bueno: Tristán Ulloa, Daniel Brühl, Leonor Watling y, sobre todo, Leonardo Sbaraglia. El actor argentino demuestra una vez más que la interpretación no se limita a leer un texto. Creo que, desde el guión, este personaje, seguramente, parecería un tanto plano. Sbaraglia lo toma, lo hace suyo y lo hace evolucionar de forma asombrosa. Desde el Fernando de Eduard Fernández en la fantástica “El método” no recuerdo un tratamiento semejante de un personaje en nuestro cine. Sbaraglia es, desde ahora, en uno de mis referentes. Además de la parte interpretativa no puedo dejar de mencionar la edición de audio que me pareció sublime. Ya es hora de que nuestros directores y productores entiendan que el sonido en el cine es casi tan importante como la imagen y que una buena banda de sonido nos puede contar mucho más de lo que estamos viendo.

Bueno: La secuencia climática de la película, rodada con pulso de acero y tacto de terciopelo, resulta sobrecogedora y fascinante. Hacía mucho, muchísimo tiempo que, una vez más, en el cine español, no veía una escena tan emotiva, espeluznante y trágica. Si ya has visto la película o te dan igual los spoilers, al final de la crítica hablo un poquito más de la secuencia. Para leerla pulsa en Read the rest of this entry.
Regular: Algunos le achacan al director que no se haya profundizado demasiado en los entresijos sociopolíticos de la historia y miembros del actual MIL se han dedicado a desprestigiar la cinta. Es cierto que la sensación que se queda tras el visionado es de que, en definitiva, “Salvador”, es una película de entretenimiento. Pero también creo que el mensaje del que habla, la intención con la que ha sido rodada y la sensación que pretende dejar en los espectadores, es clara. “Salvador (Puig Antich)” es una película que se puede ver y disfrutar a pesar de el tema que trata y que, además de ser entretenida, nos muestra algo que no nos deja indiferentes.
Mal: A pesar de que no me desagradó y que le da un toque bastante personal, el estilo videoclipero con el que está rodada es, a ratos, innecesario. La película peca de moderna y, no es que lo critique pero, en ciertos pasajes, esa combinación de música, montaje y postproducción de imagen me saca un poco de la historia. De todas formas, como digo, es algo puntual.
Horroroso: A veces se me hace complicado escribir en esta parte y eso está bien ya que significa que la película es buena. Por poner algo aquí diré que la fragmentación en el desarrollo de la historia puede resultar confusa en algún momento. No soy partidario de los flashbacks pero en “Salvador” quedan casi disimulados entre los montajes paralelos. ¿Eso es bueno o malo?

5 gritoncitasÂ

Cuidado Spoiler
La secuencia a la que me refiero es, por supuesto, la de la ejecución o, como dice la persona que me acompañó al cine, el asesinato. El director nos coge de la mano y nos muestra, sin concesiones, como funcionaba el garrote vil. Pero no es tan sólo el hecho macabro de la muerte en manos de un verdugo sino, como el director nos lleva lentamente hasta el momento faltal. Desde que llega el verdugo la tensión se acumula sin tregua: El sonido de la sierra cortando la madera que servirá de mástil es una pesadilla, la cena con la familia sabiendo como sabemos que será la última, el momento en que uno de los policias le explica a la hermana cómo funciona el garrote, la ejecución en sí misma con el terrorífico revoloteo de un verdugo relajado y coloquial, la estirada secuencia de la agonía de Puig Antich, etc… Todo ello realizado con sobriedad y respeto.
De esta secuencia, lo que más me impresionó fueron las palabras de Salvador al ver el garrote –Ésto si que es una putada– ya que él creía que lo iban a fusilar.
No me gusta tanto, sin embargo, el remarcado efecto dramático de, por ejemplo, el celador perdiendo los estribos. En cualquier caso, funciona.

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4 Respuestas a “Microcríticas: Salvador (Puig Antich)

  1. Sublime. Una película necesaria e imprescindible. Los horrores de la Guerra no terminaron con aquello de “cautivo y desarmado…”. En 1974 un joven inocente fue asesinado en la cárcel modelo de BArcelona, como escarmiento nacional por la muerte de Carrero Blanco. Dos hechos desconectados entre sí y que Franco se encarga de unir con la muerte.

    Me dio la sensación de que el director sabía de qué hablaba. Si no ha experimentado una vivencia parecida, estoy segura que de ha realizado un exhaustivo trabajo de documentación porque su punto de vista en de primera persona.

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  2. El personaje de Jesus (Sbaraglia) -que entiendo que fue un agregado de ficción- a mi me sacó totalmente de clima.
    Demasiado irreal para mi mente llena de prejuicios, consiguió que tomara la película como un cuento chino y no pude volver a engancharme hasta los últimos 10 minutos. Una pena…

    Lo bueno es que no se me hizo larga ni pesada. Me gustó mucho Daniel Brühl, no lo conocía.

    Y lo del garrote vil creía que había quedado en el medioevo. Lamentable.

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