Recordando Creepshow 2

Una venganza y dos acciones irresponsables. Eso es más o menos Creepshow 2. No lo voy a negar, si bien, tal y como reconocía en el artículo que le dediqué, el gusto que tengo por Creepshow, la original, es en gran medida nostalgia y creo que esta segunda parte no está a la altura de aquella, incluso en ese sentido.

creepshow 2 antiegos

Creepshow 2 se estrenó cinco años después de la primera parte, en el año 1987. Si a un pre adolescente le sumas cinco años te encuentras con un adolescente con sus pulsiones sexuales en auge y con una desvergüenza que su yo más joven ni se imaginaba que tendría. Si he de hablar de mi mismo, y a eso he venido, aviso, debo decir que por aquel entonces me encontraba en un momento en el que mi afición al cine de terror había pasado de pura formalidad a gusto apasionado. A esas alturas, con 15 años largos, ya tenía independencia suficiente para ir al cine solo (o con amigos -o amigas-) y elegir mis propias películas. Lo mismo ocurría con el videoclub. Ya no dependía de los gustos de mis padres, podía pasearme por las estanterías de género y con tranquilidad, revisar carátulas, sinópsis y fotos para elegir qué quería ver.

Se suman, además, dos factores, el primero que empecé a acudir puntualmente a los quioscos cada mes en busca de revistas especializadas como “Fotogramas”, “Acción” y “Dirigido por”, que aún sobreviven. No olvidemos que entonces no existía Internet y toda la información que un chaval podía obtener salía de estas revistas y de ignotos fanzines que con suerte podías encontrar por ahí. Con el tiempo empezaron a aparecer muchas más y mucho más especializadas. Guardo un grato recuerdo de publicaciones como “Fantastic Magazine” e (antes “Freddy Fantastic Magazine” y, aún antes, “Freddy Magazine”), “Blade Runner Magazine” (que duró un suspiro), y, sobre todo, la gran variedad que llevó al mercado Ediciones Zinco, como “Star Fiction”, “Comics Scene”, y, como no, “Fangoria”. Me enorgullezco reconociendo que hoy en día conservo completas y en perfecto estado todas las colecciones. Pero no nos vayamos del tema.

El segundo factor es que el cine ya empezaba a interesarme más allá de la anécdota y empezaba a disfrutar diseccionando las películas, aprendiendo cada nombre de directores, guionistas, actores y dándome el gusto de pegarme atracones de sesiones temáticas. Supongo que cuando me tiraba un fin de semana entero viendo películas de Lucio Fulci o de Wes Craven mis padres empezaban a preocuparse y lo entiendo. No creo que sea muy tranquilizador ver cómo tu hijo se pasa toda una tarde viendo vísceras y sangre roja brillante.

Con Creepshow 2 ocurrió lo que suele ocurrir habitualmente, sobre todo si eres un jovenzuelo. Nos gusta una película y al cabo de unos años se estrena una secuela que promete más diversión. Además, en este caso concreto, yo no pude ver el primer Creepshow en pantalla grande y no pensaba perderme la oportunidad de ver la segunda.

Si no me equivoco, se estrenó en el Gran Teatro, uno de esos cines/monumento que prácticamente han dejado de existir para dar paso a supermercados y Zaras. Aquel, hoy restaurado y usado como  teatro,  ya por entonces mostraba signos de cierta decrepitud. Fui un sábado, primer pase, a eso de las 17:30, acompañado de unos compañeros de clase, aprovisionados de gominolas, gusanitos y refrescos en botella grande, siguiendo la tradición. Una película de terror no podía verse a pelo, había que espolvorearla con azúcar y sal.

Recuerdo que la sala no estaba muy llena y los pocos espectadores que había eran, la mayoría adolescentes como nosotros. Empezamos la película con un interés que se fue diluyendo a medida que pasaban los capítulos aumentando solo con las escasas y puntuales escenas con cierto contenido sexual. En general, mi recuerdo es de aburrimiento. De las tres historias, “El viejo jefe Cabeza de Madera”, “La balsa” (único de ellos basado en un relato ya publicado de Stephen King y descartado por duración de la primera parte) y “El autoestopista” fue, precisamente el segundo, el que recuerdo ver con más interés. A día de hoy, creo que valoro la película mucho más positivamente que en el momento en que la vi aunque la sigo considerando inferior a la original. Toda esa chispa que aportaban el humor y el terror de las historias, con esos efectos dramáticos tan coloridos y los guiones algo más trabajados no están presentes en la segunda parte. Además, la primera parte contaba con cinco episodios entrelazados por una historia adicional mucho más interesante y divertida que ese intento forzado de unir con dibujos animados los capítulos de Creepshow 2. Todas estas diferencias hicieron que un su momento sintiera, y aún lo sigo sintiendo, que me habían estafado un poco, que se habían aprovechado de lo que me gustaba a mi la primera película para arrastrarme al cine a ver una segunda parte que a todas luces se había hecho con prisas y sin demasiado interés.

Y es que, precisamente, ahí es donde creo que está la clave que marca las diferencias entre una y la otra: la pasión. Claramente, Creepshow se realiza como un intento de homenajear las viejas historias de los cómics de terror acercándose a ellos con humor y con cariño. Creepshow 2 da la sensación de ser simplemente un producto salido del tedio. Odio decirlo porque me gusta ponérmela de vez en cuando, pero sí, es una secuela menor y una peli menor. Dicho esto, me parece un divertimento delicioso, sobre todo acompañado de amigos y comida basura.

Nota: Esta entrada está escrita por petición expresa de mi amigo Vaan Shepard y a él se la dedico. Curiosamente he de comentar que en un giro de los acontecimientos Vaan se va a convertir (ya se ha convertido, de hecho) en autor de este blog y no puedo esperar a leer todo lo que nos tiene preparado.

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4 Respuestas a “Recordando Creepshow 2

  1. Mil gracias por tus palabras Jos, para mi es un absoluto placer compartir contigo un pequeño hueco del blog. Leer lo que has plasmado sobre Creepshow 2 has significado rememorar viejos y profundos miedos de mi lejana infancia. Aun me acuerdo lo mal que me lo hacia pasar “”El viejo jefe Cabeza de Madera”…

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