Jurassic World: el gusto por los clones

Ya han pasado 22 años desde que se estrenara Jurassic Park, película que nos hizo flipar a nosotros y a nuestros mayores y que trajo por meses y meses lo que se vino a llamar la “dinomanía”. Han pasado 22 años que nos han convertido en adultos a todos esos niños y jóvenes de los 90 y que, en la mayoría de los casos, aún conservamos un cariñoso recuerdo de aquella proyección que nos hizo creer que era posible que los grandes dinosaurios conviviesen con nosotros.

Jurassic World

Han pasado 22 años y la ingeniería genética no nos ha traído nada de aquello, al igual que no vemos robots policía con estrictas directrices, o coches con condensador de fluzo y la capacidad de volar. Sin embargo, afortunadamente, la tecnología ha avanzado lo suficiente como para que los sistemas operativos con los que trabajamos sean mejor que el Unix. Aún mejor, lo que no ha conseguido la ciencia lo ha conseguido la tecnología digital creando, para nuestro disfrute, no solo dinosaurios increíbles y realistas sino todo tipo de criaturas fantásticas que nos siguen maravillando.

Ello lo podemos ver de primera mano en Jurassic World. Si bien, hoy en día, estamos más que acostumbrados a los excesos digitales y, por supuesto, a los dinos realistas, no deja de ser un placer volver a aquella Isla Nublar y ver en qué ha cambiado y qué nuevas maravillas nos tiene reservadas.

Jurassic World es una de esas películas que podría haber quedado en una gran cagada pero que, milagrosamente, se salva y lo hace con la cabeza alta. Es entretenida y divertida y, además, tiene al molón Chris Pratt como nuevo héroe de acción. La capacidad que nos mostró en Guardianes de la galaxia se exhibe aquí como talento demostrado y, para un servidor, es lo mejor de la película. Chris Pratt llena los planos y cuando él está en pantalla todo es mejor. Por cierto, estoy casi seguro de que esta película ha servido de casting de Spielberg para Chris Pratt pensando en el nuevo Indy. Por mi parte, lo ha superado con creces.

Bryce Dallas Howard es otro cantar. La chica es maja y cumple con su papel pero, o bien por lo encorsetada que está en él o bien por que Pratt se la come con patatas, se echa un poco de menos algo más de simpatía, de humor y algo de mirada al espectador. Considero que la frialdad del personaje resulta negativa para ciertas partes de la película y creo que solo cuando el personaje se desata un poco y se abre a la situación es cuando mejora y nos da un respiro. Nos faltan sonrisas en Claire, oiga.

Y luego los niños. Entiendo que deba haberlos al igual que los hubo en la original, paso inevitable para acceder a la audiencia más joven, pero, y me podéis corregir si me equivoco, el chaval adolescente es como para escupirle en los ojos cual dilofosáurio cabreado. Me sobran, además, todas esas “mini tramas” tan tópicas en el cine USA, esos conflictos familiares ñoños que, al final, no aportan nada y molestan más que otra cosa. Me hubiese gustado que la película se centrase en la aventura sin perder tiempo en divagaciones innecesarias que, creo, no le interesan a nadie.

Al leer ciertas críticas veo que la película cumple la función de conectar emocionalmente con una generación, aquella que vio la pelicula original siendo niños o pre-adolescentes. A aquellos que, como yo, la flipamos superando la mayoría de edad, creo que podemos disfrutarla pero sin esa dosis extra de entusiasmo. Personalmente, puedo entender esta euforia pero, al final, me queda la sensación de que a la peli le falta algo de alma. No me emociona, la encuentro algo hueca. Por ejemplo, el tema principal de John Williams, que me sigue poniendo el vello de punta cuando suena por primera vez en la original al llegar el helicóptero a Nublar, aquí me provoca, simplemente, una sonrisa simpática y cómplice, al igual que cada referencia que se hace a aquella. Sí, lo pillo, buen guiño, es guay, pero necesito algo más que eso, no solo un escaparate en el que mirar los restos oxidados de una peli de hace mucho tiempo. Es probable que me ocurra porque no dejo de ver escenas, situaciones y diálogos calcados de otras películas.

¿Es mi problema haber visto mucho cine? Es posible pero, aún así, no le quito mérito al director ya que me hizo pasar un rato divertido y entretenido y os recomiendo que la disfrutéis en pantalla grande. El terrible rugido del Rex siempre suena mejor en una sala de cine.

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2 Respuestas a “Jurassic World: el gusto por los clones

    • La verdad es que eso, que nos corten la respiración sería lo que deberíamos exigir siempre y es una lástima que, tal como están las cosas últimamente, nos conformemos con un “es entretenida”. 🙂

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